Sí, efectivamente, en Facebook, al igual que en la televisión hay horas de máxima audiencia. Son las horas en las que más gente mira nuestras publicaciones y más personas las comentan y después si les gustan, las comparten.
Lo mismo es aplicable a los días de la semana, hay días y días, pero en las redes sociales esto se puede constatar fácilmente, y a pesar de que hay muchos artículos publicados sobre este tema porque me interesa, no les puedo dar la razón enteramente a ninguno. Creo que cada país, cada zona, cada cliente es “literalmente” un mundo y desde luego, la movilidad, la capacidad de revisar lo que sucede en las redes sociales desde cualquier parte en los ratos muertos, lo cambia todo.
Explico esto porque tengo clientes que son leídos en muchos países distintos y no se come a las mismas horas, no se tienen los mismos horarios y en algunas partes esto puedes variar hasta en dos o tres horas de diferencia. España sin ir más lejos, tiene unos horarios absurdos en cuanto a jornadas partidas y horarios de comidas y cenas. Hay que tener en cuenta además, el montón de fiestas locales y nacionales que hay, pero claro, esto mismo sucede en otros países. Si nos centramos en otros países de Europa, tenemos que la gente cena sobre las 19:00 horas porque han terminado de trabajar entre las 16:00 y las 17:00 horas y todos a casa porque ya no hay sol. Estas personas se dedican a leer casi siempre entre las 19:00 y las 20:00 horas antes de cenar o a primera hora de la mañana, el resto del día es poco probable que lo puedan hacer pues tienen una jornada completa seguida que empieza muy temprano. Pues de esta misma forma hay que estudiar a vuestros lectores habituales y de ahí decidir qué horas son mejores para publicar para ellos. Las estadísticas de las páginas son geniales para esto, consúltenlas a menudo.

Nadie dice que sea fácil, de hecho, no lo es, por eso las madres sueñan con que sus hijos se saquen unas oposiciones y tengan un trabajito tranquilo. Ninguna te dice: ¡Estoy deseando que emprendas algo por tu cuenta!
Esos inicios sin ayuda, aguantando las miradas perplejas cuando explicas tu proyecto a un posible socio, la desconfianza del banco porque no le ofreces garantías y tampoco se las puedes ofrecer al futuro cliente porque estás aportando solamente tu trabajo, tus ideas, tu tiempo y haciendo varios trabajos a la vez, las horas extras que nunca sabes cuándo acaban, apostando lo poco que tienes y aprendiendo cada día qué puerta tocar con ese miedo pegado al cuerpo, de que no vas a conseguirlo, de que todo pende de un hilo… y sin embargo, sucede. Y no son todo desventajas, también puedes ser tu propio jefe, entrar en una aventura inolvidable que puede cambiar muchas vidas empezando por la tuya propia y definitivamente, las horas extras que hagas te benefician a ti.
Así que no permitas que te desmotiven. Lee, devora información sobre lo que te interesa, escribe tus ideas, compártelas con los tuyos a ver qué les parece, averigua si existe algo parecido a lo que quieres hacer tú y aprende y si no, mejor, pues nadie ha hecho lo que tú has hecho antes, puedes hacer lo que quieras, marcar el camino a seguir.
Ser emprendedor es una forma de vida a la que se le añade un toque de temeridad, un poco de inconsciencia y un extra de locura. Hay que poder tolerar el riesgo, aceptar los nuevos cambios como retos y no como una amenaza y no desfallecer ante los obstáculos que uno se encontrará por el camino. Hay que poder aceptar el error como parte del constante aprendizaje y amar la soledad porque en ella se vive muchas veces cuando nadie nos comprende.
He tenido la suerte de poder escuchar esta conferencia de Emilio Duró, gracias al consejo de dos buenos amigos, que saben que todo el tema del optimismo me interesa muchísimo, pues lo veo como un motor fundamental para conseguir todo lo que nos proponemos y vivir una vida mejor.

Así que hoy lo comparto, y así mismo recomiendo que lo target=”_blank”>compartan todos vosotros también. Sé que no nos sobra el tiempo, pero no tienen que mirarlo, solamente escucharlo mientras hacen otra cosa, o escucharlo mientras hacen una pausa, o cocinan, o antes de dormir. Vale muchísimo la pena empaparse de la filosofía de este hombre, que no dice en realidad nada nuevo, pero su forma de hacer llegar el mensaje tras muchos años de conocimiento y experiencia empresarial, sirve para ponernos en bandeja y de una forma realmente apetecible, una buena receta para la felicidad diaria.
Este hombre nos explica que todo funciona como una gran Red, que nuestros pensamientos condicionan nuestras vidas, que todo lo que pienses, debido a una ley llamada la Ley de la Atracción, te vuelve de vuelta multiplicado por cien.
Este hombre, con su manera de transmitir, con esas verdades tan duras que nos dice con una risa en los labios y nos provoca una carcajada, no deja indiferente y nos convence de que podemos dirigir nuestra vida y que para ello debemos conocernos y saber a dónde queremos ir y tenemos que querer emprender ese camino.
Así que debemos ser muy conscientes de que: La felicidad reside en uno mismo y que hay cuatro factores que nos pueden ayudar a cada uno en su búsqueda:
- Mantenernos en forma, haz deporte desde hoy, porque tu cuerpo a partir de los 40 años va en picado hacia abajo, y cerdos ya tenemos muchos.
- Desarrollar la mente: no dejes de estudiar, de leer, de aprender y de desaprender, cultiva y enriquece el cerebro.
- Cultivar el espíritu, haz técnicas de relajación, de respiración.
- Insiste en la manifestación de las emociones: canta, abraza, ríe, baila, llora, muestra tus sentimientos. Hoy nos enseñan a ser máquinas en vez de personas, ¿Qué estamos haciendo con nuestras vidas?
Por Fernando Rodríguez
GOODYEAR. NISSAN, COCA-COLA, QUICKSILVER… Grandes empresas de los negocios más tradicionales han abrazado las técnicas del denominado marketing viral. El objetivo es que los propios receptores de los mensajes publicitarios los retransmitan a sus redes sociales, ahorrando trabajo, tiempo y dinero tanto a los anunciantes como a las agencias de medios, multiplicando exponencialmente la notoriedad de las empresas.
Como explica Jimmy Maymann, fundador de la agencia especializada Go Viral y uno de los grandes abanderados y gurús de las nuevas técnicas de marketing, “hemos pasado del feudalismo de los medios a la ‘jovencracia’ de los medios”. Según su compañía, el territorio de los medios está inmerso en tres ‘megatendencias’. “Nos estamos moviendo desde el anuncio tradicional hacia los contenidos, desde la gran red de transmisión hacia la intercomunicación personal y desde el consumidor pasivo hacia el usuario activo”, a lo que añaden que “las campañas dirigidas por el propio usuario son ahora una parte integral del marketing, que no volverá a ser más un privilegio único de los grandes medios de comunicación o de las grandes distribuidoras de contenidos”.

A pesar de la espectacularidad del ‘boom’ —Internet agranda cualquier fenómeno—, la realidad del marketing viral sigue siendo modesta, ya que, según un informe reciente de la consultora Júpiter, sólo el 15% de las campañas virales lleva a los consumidores a difundir el mensaje de los anunciantes. Por el contrario, cada vez es más frecuente el caso de una empresa tradicional, conocida y consolidada, cuya reputación se ha visto dañada debido a que algún internauta ha hecho y lanzado a la red una versión propia y disparatada de algún anuncio clásico y formal. Con todo, un buen golpe publicitario en la red —que incluso dispone de webs especializadas en vídeos virales como boreme.com o chinwag.com— puede provocar que millones de clientes potenciales accedan masivamente a la propuesta de una marca.
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Marketing de Guerrilla: Más barato, más divertido, más inteligente....
Fuente: Pulso. Telefónica.
Por Ildefonso García
La guerrilla es al marketing lo que la imaginación al poder de aquellos estudiantes franceses de mayo del 68. O, por poner un ejemplo del refranero, si el hambre agudiza el ingenio, este debe ser el que desatasque ahora el empacho publicitario que nos hace rechazar el marketing convencional como parte de un ruido al que ya nos hemos acostumbrado.

Hablamos del marketing de guerrilla, un término acuñado por el publicista estadounidense Jay Conrad Levinson en su libro Guerrilla marketing, publicado en 1984. Básicamente, se trata de una vía promocional que, frente a los elevados presupuestos de las grandes campañas, apuesta por estrategias publicitarias de bajo coste que buscan sorprender con un derroche de ingenio e imaginación que corra de boca en boca y, sobre todo, de cliente en cliente.
La búsqueda del impacto pasa por tener los ojos abiertos ante el paisaje aparentemente estéril de nuestra cotidianidad circundante. Una mente afilada puede ver en un semáforo, un paso de cebra, una papelera, un socavón en el pavimento de la calzada o, simplemente, las tarjetas con las que se invita a la presentación de un producto, una magnífica oportunidad para impulsar las ventas.
Solo se trata de añadirle a ese soporte una pieza, un mensaje o cualquier otro elemento discordante que transforme ese objeto o acción en algo impactante.
El salto más inteligente - Jordi Sevilla
Por Jordi Sevilla
Un modelo económico muere y otro tiene que nacer basado en la inteligencia. Talento, responsabilidad ecológica e innovación: pilares del nuevo desarrollo global.
Algo tendremos que hacer para salir de esta crisis. Algo distinto de lo que hemos hecho hasta ahora e, incluso, de lo que solíamos hacer antes. Si alguien piensa que de la mayor recesión económica de las últimas décadas saldremos solo por el simple transcurrir del tiempo y que, además, podremos volver al punto de partida para seguir haciendo las mismas cosas e igual que antes, está muy equivocado. No solo la economía será distinta tras la crisis, sino que recuperaremos antes una senda de crecimiento que nos sirva para superar el bache en la medida en que empecemos a cambiar ya nuestra manera de pensar y de actuar. Y cuando digo nuestra me refiero a la de todos: Gobiernos, trabajadores, empresarios, ciudadanos en general, cada uno con su responsabilidad pero también en su ámbito específico de actuación.

Hasta cierto punto esta crisis ha puesto de relieve la importancia de las dos principales transformaciones que explicaron la anterior fase de crecimiento: la globalización y el crédito. O mejor dicho, la manera en que hemos desarrollado la globalización de los mercados y la manera en que hemos insertado en nuestras vidas el crédito financiero. Ambos hechos han sido posibles por la conjunción de dos factores complementarios: la voluntad política de llevarlos a cabo y, en no menor medida, la posibilidad material de hacerlo factible debido, en gran parte, a los avances en las técnicas de informatización y de comunicaciones.
Continuando con el artículo anterior de teletrabajo, que ya publiqué el día 6 de mayo, hoy hablo un poco sobre las posibilidades de trabajar desde cualquier parte, apoyándonos en el cloud computing.
Hasta ahora, nuestro procedimiento a la hora de sentarnos frente al ordenador era identificarnos en nuestra máquina y a partir de ahí empezar a trabajar con las aplicaciones que tenemos instaladas. En la mayoría de los casos es en nuestro disco duro donde se encuentra la mayor parte de la información que manejamos: programas, documentos, imágenes, correo electrónico, etc. Pero, ¿Qué pasa el día que el ordenador no arranca? o en el peor de los casos, ¿Qué pasa el día que se estropea el disco duro? Es una tragedia, horas y horas de trabajo perdidas, datos irrecuperables, nombres y teléfonos imposibles de volver a conseguir, emails perdidos…. nada más que con pensarlo se le corta a uno la respiración y por favor, que nadie me hable de copias de seguridad de nuestros ordenadores personales, todos sabemos que eso es una utopía.
En épocas como esta hay que adaptarse, empezando por nuestra forma de tomar decisiones para salir adelante. Esto se puede aplicar tanto a los directivos como a cualquier profesional independiente, con muy pequeños cambios. Y me atrevo a decir que a nivel personal, también.
A todos nos preocupan las decisiones que tomamos pues traen consigo la posibilidad de equivocarnos. El miedo al fracaso, hace que en ocasiones no nos decidamos, pero no hacerlo también trae consecuencias. Las consecuencias pueden ser, por ejemplo, no conseguir el éxito por miedo a equivocarnos. Muchos éxitos han llegado después de muchos errores. No se puede dejar de tomar decisiones por ello.
Después de leer el artículo de mi amiga Lisset, donde expresa una reflexión con un sentido común aplastante, me ha hecho reflexionar a mí también y me he animado a escribir algunos artículos intentando situar estos conceptos en algo más práctico, acciones concretas de qué hacer y cómo hacerlo.

Pensar que esta crisis es sólo por una o dos causas es algo demasiado simple para ser cierto. La realidad es que los modelos de negocio actuales se han quedado obsoletos, a la vista está teniendo en cuenta la situación en la que nos encontramos y en la mano de los emprendedores está la llave para cambiarlos. Las empresas que empiecen a medir la rentabilidad de sus trabajadores en rendimiento en vez de en horas presenciales en la oficina, las que incorporen herramientas para potenciar cada esfuerzo, las que consigan hacer más trabajo con menos coste, esas marcarán la diferencia con sus competidores y tendrán una oportunidad de sobrevivir.
No sé la cifra exacta de empleos que se están destruyendo cada día en todo el mundo. Puedo hablar un poco de las de España que según el periódico El País, no son alentadoras precisamente. Cualquiera que sea la cifra, es un daño colateral de esta crisis, que parece no tener fin y que nos preocupa a todos y nos pone en la situación de no saber bien qué camino tomar para sobrevivirla. Ya no es que queramos llegar a fin de mes, es que no sabemos ni cómo empezarlo… es la mirada perdida de aquellos que conoces y que no saben bien qué hacer con el nuevo tiempo libre que han conseguido sin querer.

Sabemos por experiencia que las épocas de crisis son también, algo que se repite cada ciertos años y que se convierten también en épocas de resurgimiento, de cambios que casi siempre son para mejor. Y en medio de estos períodos críticos desde el punto de vista económico y social han aparecido individuos con iniciativa que fueron capaces de generar nuevas ideas, inventar un producto o un servicio que tuvo la virtud de satisfacer alguna necesidad básica o no tan básica, pero que derivó como consecuencia en un cambio, una transformación positiva en sus vidas. y en las de las personas que les rodeaban. Vieron así surgir nuevas oportunidades que no sospechaban que estuvieran al alcance de su mano. Me refiero a los emprendedores, esos a los que nadie les quiere echar una mano, porque casi siempre los tildan de “locos”… Séamos un poco locos, vamos a renovarnos y a crear cosas nuevas, total, ¿Qué más podemos perder?









