Continuando con el artículo anterior de teletrabajo, que ya publiqué el día 6 de mayo, hoy hablo un poco sobre las posibilidades de trabajar desde cualquier parte, apoyándonos en el cloud computing.
Hasta ahora, nuestro procedimiento a la hora de sentarnos frente al ordenador era identificarnos en nuestra máquina y a partir de ahí empezar a trabajar con las aplicaciones que tenemos instaladas. En la mayoría de los casos es en nuestro disco duro donde se encuentra la mayor parte de la información que manejamos: programas, documentos, imágenes, correo electrónico, etc. Pero, ¿Qué pasa el día que el ordenador no arranca? o en el peor de los casos, ¿Qué pasa el día que se estropea el disco duro? Es una tragedia, horas y horas de trabajo perdidas, datos irrecuperables, nombres y teléfonos imposibles de volver a conseguir, emails perdidos…. nada más que con pensarlo se le corta a uno la respiración y por favor, que nadie me hable de copias de seguridad de nuestros ordenadores personales, todos sabemos que eso es una utopía.









