El salto más inteligente - Jordi Sevilla
Por Jordi Sevilla
Un modelo económico muere y otro tiene que nacer basado en la inteligencia. Talento, responsabilidad ecológica e innovación: pilares del nuevo desarrollo global.
Algo tendremos que hacer para salir de esta crisis. Algo distinto de lo que hemos hecho hasta ahora e, incluso, de lo que solíamos hacer antes. Si alguien piensa que de la mayor recesión económica de las últimas décadas saldremos solo por el simple transcurrir del tiempo y que, además, podremos volver al punto de partida para seguir haciendo las mismas cosas e igual que antes, está muy equivocado. No solo la economía será distinta tras la crisis, sino que recuperaremos antes una senda de crecimiento que nos sirva para superar el bache en la medida en que empecemos a cambiar ya nuestra manera de pensar y de actuar. Y cuando digo nuestra me refiero a la de todos: Gobiernos, trabajadores, empresarios, ciudadanos en general, cada uno con su responsabilidad pero también en su ámbito específico de actuación.

Hasta cierto punto esta crisis ha puesto de relieve la importancia de las dos principales transformaciones que explicaron la anterior fase de crecimiento: la globalización y el crédito. O mejor dicho, la manera en que hemos desarrollado la globalización de los mercados y la manera en que hemos insertado en nuestras vidas el crédito financiero. Ambos hechos han sido posibles por la conjunción de dos factores complementarios: la voluntad política de llevarlos a cabo y, en no menor medida, la posibilidad material de hacerlo factible debido, en gran parte, a los avances en las técnicas de informatización y de comunicaciones.
No sé la cifra exacta de empleos que se están destruyendo cada día en todo el mundo. Puedo hablar un poco de las de España que según el periódico El País, no son alentadoras precisamente. Cualquiera que sea la cifra, es un daño colateral de esta crisis, que parece no tener fin y que nos preocupa a todos y nos pone en la situación de no saber bien qué camino tomar para sobrevivirla. Ya no es que queramos llegar a fin de mes, es que no sabemos ni cómo empezarlo… es la mirada perdida de aquellos que conoces y que no saben bien qué hacer con el nuevo tiempo libre que han conseguido sin querer.

Sabemos por experiencia que las épocas de crisis son también, algo que se repite cada ciertos años y que se convierten también en épocas de resurgimiento, de cambios que casi siempre son para mejor. Y en medio de estos períodos críticos desde el punto de vista económico y social han aparecido individuos con iniciativa que fueron capaces de generar nuevas ideas, inventar un producto o un servicio que tuvo la virtud de satisfacer alguna necesidad básica o no tan básica, pero que derivó como consecuencia en un cambio, una transformación positiva en sus vidas. y en las de las personas que les rodeaban. Vieron así surgir nuevas oportunidades que no sospechaban que estuvieran al alcance de su mano. Me refiero a los emprendedores, esos a los que nadie les quiere echar una mano, porque casi siempre los tildan de “locos”… Séamos un poco locos, vamos a renovarnos y a crear cosas nuevas, total, ¿Qué más podemos perder?









