Recibimos tanta publicidad a diario, son tantas las marcas que nos intentan vender sus productos, que ha llegado el momento en que nos hemos instalado un filtro de spam nosotros mismos para ignorar todo aquello ordinario y que consideramos, en general, carente de originalidad, inútil o totalmente innecesario para nuestra vida. Y aquí viene el momento donde la creatividad tiene que integrarse de verdad en la publicidad, donde la imaginación tiene que superarse a sí misma y sorprender, y para eso, está el marketing de guerrilla.

Hay que olvidarse de los prejuicios, los estereotipos, las limitaciones y pisar fuerte. Hay que proponer cosas que escandalicen, que de alguna forma, rompan lo esperado y llamar la atención, que es para lo que se ha creado el marketing.
El término Guerrilla Marketing fue acuñado en 1984 por Jay Conrad Levinson en un libro con el mismo nombre. En éste, Levinson da agresivos tips y armas para ser utilizados por pequeños negocios con recursos financieros limitados.
Las características del marketing ambiental, descritas por el mismo Levinson son las siguientes:
- Está diseñado para empresas pequeñas con bajo presupuesto.
- Debe estar enfocado en la psicología humana, más que en la experiencia. La experiencia es una habilidad adquirida por la repetición y constancia de realizar una tarea. El marketing de guerrilla se trata de crear algo nuevo.
- En lugar del dinero, la principal inversión es la imaginación, tiempo y esfuerzo propio. Es barato, pero requiere quién lo haga.
- Debe crear relaciones nuevas, pero enfocarse a las ya creadas. El 80% de las utilidades viene del 20% de los clientes. Generalmente estos son los que ya tienen confianza en la marca y repiten sus compras, además, son una de las mejores herramientas de marketing.
- El uso de la mercadotecnia tradicional y la tecnología para lograr que el mensaje llegue. Dar uso a todos los recursos disponibles, el marketing de guerrilla no actúa solo. Necesita una buena plataforma de cuál sostenerse.









