En épocas como esta hay que adaptarse, empezando por nuestra forma de tomar decisiones para salir adelante. Esto se puede aplicar tanto a los directivos como a cualquier profesional independiente, con muy pequeños cambios. Y me atrevo a decir que a nivel personal, también.
A todos nos preocupan las decisiones que tomamos pues traen consigo la posibilidad de equivocarnos. El miedo al fracaso, hace que en ocasiones no nos decidamos, pero no hacerlo también trae consecuencias. Las consecuencias pueden ser, por ejemplo, no conseguir el éxito por miedo a equivocarnos. Muchos éxitos han llegado después de muchos errores. No se puede dejar de tomar decisiones por ello.
No sé la cifra exacta de empleos que se están destruyendo cada día en todo el mundo. Puedo hablar un poco de las de España que según el periódico El País, no son alentadoras precisamente. Cualquiera que sea la cifra, es un daño colateral de esta crisis, que parece no tener fin y que nos preocupa a todos y nos pone en la situación de no saber bien qué camino tomar para sobrevivirla. Ya no es que queramos llegar a fin de mes, es que no sabemos ni cómo empezarlo… es la mirada perdida de aquellos que conoces y que no saben bien qué hacer con el nuevo tiempo libre que han conseguido sin querer.

Sabemos por experiencia que las épocas de crisis son también, algo que se repite cada ciertos años y que se convierten también en épocas de resurgimiento, de cambios que casi siempre son para mejor. Y en medio de estos períodos críticos desde el punto de vista económico y social han aparecido individuos con iniciativa que fueron capaces de generar nuevas ideas, inventar un producto o un servicio que tuvo la virtud de satisfacer alguna necesidad básica o no tan básica, pero que derivó como consecuencia en un cambio, una transformación positiva en sus vidas. y en las de las personas que les rodeaban. Vieron así surgir nuevas oportunidades que no sospechaban que estuvieran al alcance de su mano. Me refiero a los emprendedores, esos a los que nadie les quiere echar una mano, porque casi siempre los tildan de “locos”… Séamos un poco locos, vamos a renovarnos y a crear cosas nuevas, total, ¿Qué más podemos perder?









